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Cree en la Palabra de Dios con tu Corazón y Confiésala Con tu Boca - Zac Poonen

El Señor le dijo a Josué: "Sólo te pido que tengas mucho valor y firmeza para obedecer toda la ley que mi siervo Moisés te mandó. No te apartes de ella para nada; sólo así tendrás éxito dondequiera que vayas" (Josué 1:7). Si la palabra de Dios dice "el pecado no tendrá dominio sobre ustedes" (Rom. 6:14), créalo y confiéselo. No se aparte de ella para nada. Esto significa: No reduzca la amplitud de esa promesa. No la reduzca para incluir sólo algunos pecados. Al mismo tiempo, no la haga decir más de lo que realmente dice. No diga que podemos ser tan perfectos como Cristo lo fue en la tierra. No podemos ser tan perfectamente libres de pecado en esta tierra. Eso no es lo que dice la promesa. Sólo se refiere a la victoria sobre lo que conocemos como pecado (pecado consciente). Podremos ser como Cristo sólo cuando Él regrese. Eso se define claramente en 1 Juan 3:2. Así que no vayamos más allá de las Escrituras, y no creamos menos de lo que las Escrituras prometen.

Llegar a ser como Cristo puede ser comparado como ocupar la tierra de Canaán o a escalar un monte muy alto. Cuando nos convertimos, nuestros pecados son perdonados y nuestro pasado es borrado de golpe. Pero aún estamos esclavizados por varios pecados. Lo podríamos comparar a llegar a los pies de este monte. Entonces, lo comenzamos a escalar. La cima del monte es la semejanza perfecta a Cristo. La alcanzaremos hasta que Cristo regrese. Pero no tenemos que vivir al pie del monte - vencidos por el pecado - perpetuamente. No. La Biblia dice "avancemos hacia la madurez." (Heb. 6:1). Somos exhortados en 2 Corintios 7:1 a "completar en el temor de Dios la obra de nuestra santificación". No debemos temer a la palabra "perfección". Debemos avanzar hacia ella. Pablo dijo hacia el fin de su vida "No pienso que yo mismo lo haya logrado ya. Pero me estoy esforzando por alcanzarlo" (Fil. 3:12-14). El Señor ahora nos dice a muchos de nosotros "Ya han quedado a los pies del monte por suficiente tiempo. Ahora explórelo con la vista. Sigan adelante." Así que no nos alejemos ni a diestra ni a siniestra.

"Recita siempre el libro de la ley y medita en él de día y de noche" (Josué 1:8). Debemos tener la Palabra de Dios en nuestro corazón. Aquí vemos que también necesitamos tenerla en nuestras bocas. Debemos confesar las promesas de la Palabra de Dios con nuestra boca. El problema con muchos cristianos hoy es que están confesando las cosas que desean. ¡¡ Dicen "Confieso que tendré una gran casa. Confieso que tendré un mejor trabajo. Confieso que tendré un buen auto."!! En lugar de confesar todo eso, confesemos la Palabra de Dios: "Señor, yo confieso que venceré a la ira. Confieso que venceré al deseo de mis ojos por completo. Confieso que venceré el amor por el dinero." Hay cosas que deberíamos estar confesando con nuestra boca. Pero el Diablo no quiere que confesemos esto. Así que nos hace confesar nuestro deseo por las cosas materiales.

No se puede edificar la iglesia con gente que está sólo interesada en cosas materiales. Se debe edificar la iglesia con personas interesadas en las cosas celestiales y una vida santa. No atraiga a las personas equivocadas a su iglesia ofreciéndoles prosperidad terrenal.¿Promete la Palabra de Dios que Él le dará una casa o un carro? No. Dios promete que usted puede vencer al pecado, que puede llegar a una vida en la que se regocije en el Señor siempre - las 24 horas del día - sin estar deprimido, desanimado o vencido - siempre triunfante, siempre gozoso y dando gracias en todo y hacia toda la gente. Esta es la vida del nuevo pacto (la tierra de Canaán que fluye leche y miel) que la Biblia promete. Confiéselo y diga, "Señor, esta es la vida que quiero vivir todos mis días."

Esa es la vida que yo quería vivir, cuando era un joven cristiano y vi lo que la Biblia me ofrecía. Pero cuando observaba a los líderes cristianos a mi alrededor, veía que estaban derrotados por el pecado. Así que dije "Dios, no quiero juzgarlos. No es mi asunto. Pero tampoco quiero verlos a ellos como mis ejemplos. Quiero mirar solo la Palabra de Dios. Sólo quiero mirar hacia Tus promesas. Quiero ver a Jesús como mi único ejemplo. Estuve derrotado como creyente por mucho tiempo. Pero cuando conocí mi heredad en Cristo, me mantenía confesando las promesas de Dios en la Escritura - que me prometían una vida de gozo y victoria constantes. Dios finalmente me concedió el deseo de mi corazón. Así es como quiero vivir ahora, y así quiero vivir cuando tenga 70 años, cuando tenga 80 y cuando tenga 90 - hasta el final de mi vida.

Así que no deje que las promesas de Dios se aparten de su boca. Si usted predica este mensaje, podrá tener momentos en que será una voz solitaria de Dios en medio de predicadores que buscan popularidad. No se desanime. Dios estará con usted hasta el fin.

A Josué se le ordenó meditar en la Palabra de Dios de día y de noche. Nosotros no estamos para meditar en las necesidades del rebaño. Eso parece algo bueno en lo cual se debería meditar. Pero no podrá ayudar a ese rebaño si no medita en la Palabra de Dios de día y de noche. Dios prometió a Josué prosperidad y éxito si es que hacía eso. (Josué 1:8). El verdadero "Evangelio de la Prosperidad" es aquel en el que nuestras vidas se vuelven prósperas y exitosas en una dimensión espiritual. 'Prosperidad y éxito' son las dos cosas que parece estar buscando todo el mundo. Pero no las buscan a la manera en que Dios lo dijo en Josué 1:8.

   
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