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En Génesis Capítulos del 39 al 41, podemos ver todas las cosas por las que
sufrió José - celos de sus hermanos, acusaciones falsas de una mujer malvada, y
la cárcel. En aquellos días las cárceles eran horribles calabozos con ratas,
gusanos y cucarachas arrastrándose por todo el lugar. Pero dice en Gen. 39:21
que además de estas criaturas rastreras, "El Señor estaba con José". Y eso hizo
toda la diferencia. No importa si estás rodeado por todo tipo de inconvenientes,
si el Señor está contigo, eso es suficiente. Y eso es todo lo que José quería. En
la cárcel conoció al copero del Faraón, y por lo tanto fue presentado al Faraón.
Se ve cómo el plan de Dios comenzaba a desarrollarse lentamente. No era solo que
Dios protegiese a José del mal que Potifar le había hecho, Dios hizo que este mal
trabajara a favor del plan perfecto de Dios.¡¿Cómo podría José haber conocido al
mayordomo del Faraón y haber sido presentado a Faraón si no hubiera ido a esa cárcel?!
Quiero que tome nota de cómo José llegó a contactarse con el copero del Faraón.
José tenía suficientes problemas propios de los cuales preocuparse en la prisión.
Pero se olvidó de sus propios pesares cuando vio a dos recién llegados a la prisión
que se veían tristes. José había sido designado por el carcelero para estar a cargo
de todos los prisioneros así que les preguntó a ellos dos la razón por la que
estaban cabizbajos (Gen. 40:7). De esa manera fue como interpretó sus sueños
correctamente y por lo tanto tuvo la oportunidad a través de uno de ellos (el
copero) de interpretar el sueño del Faraón. Dios tiene maneras increíbles de
abrir puertas para nosotros sus siervos que somos fieles a Él y que pueden
olvidar sus propios pesares y preocuparse por otros. Eso es lo que podemos
aprender de este incidente. Así que no seamos abatidos por nuestros propios
pesares. Abramos nuestros corazones a otra gente necesitada en el mundo.
Finalmente, José estuvo un día frente a Faraón. Pero eso fue en el tiempo
perfecto de Dios. La Biblia dice: "Los egipcios humillaron a José y lo tuvieron
encarcelado, hasta el día en que se cumplió lo que él ya había anunciado:¡ese
día Dios dejó en claro que José había dicho la verdad!" (Salmos 105:18-19,
Biblia Lenguaje Sencillo). Dios llega siempre a tiempo. Nunca llega tarde. Hay
un tiempo específico fijado por Dios para todas nuestras tribulaciones. Durante
ese tiempo, el nos probará. Cuando ese tiempo haya finalizado, Él nos ordenará
la libertad. Pero para entonces, si hemos sido fieles, el hierro habrá entrado
a nuestra alma, y nos fortaleceremos en nuestra fe. Dios le cambia el juego a
Satanás y usa el mismo daño que Satán hace para fortalecernos.¡Aleluya!
Usted ya conoce el resto de la historia, cómo sus hermanos estaban hambrientos
por la hambruna en la tierra, y cómo tuvieron que inclinarse ante José,
exactamente como Dios les había mostrado 13 años atrás. Dios cumple su palabra.
Génesis 43:1,2 - El hambre seguía aumentando en aquel país. Llegó el momento en
que se les acabó el alimento que habían llevado de Egipto. Entonces su padre les
dijo: -Vuelvan a Egipto y compren un poco más de alimento para nosotros. Siempre
que exista hambruna en algún lugar, usted debe ir y conseguir comida de aquellos
que fueron sabios antes de la hambruna. José fue sabio en los siete años de
abundancia. Él almacenó comida. Por ello quienes fueron perezosos en los tiempos
de prosperidad tenían que venir a él ahora. La Biblia dice: "Ve a la hormiga,
oh perezoso, mira sus caminos, y sé sabio; la cual no teniendo capitán, ni
gobernador, ni señor, prepara en el verano su comida, y recoge en el tiempo de
la siega su mantenimiento". Aplique esta verdad a lo espiritual. En tiempos como
estos, en los que tiene mucha oportunidad de estudiar la Palabra de Dios y
hacerse espiritualmente rico, use su tiempo sabiamente. Entonces, varios años
después cuando no tenga mucho tiempo de estudiar la Palabra de Dios debido a las
presiones de la vida, tendrá bastante sabiduría de la cual echar mano. La
sabiduría de Dios que usted almacene ahora no sólo le satisfará completamente,
sino que también tendrá bastante para compartir con otros.
Déjeme brindarle mi propio testimonio. La mayoría de las cosas que sé de las
Escrituras las estudié entre la fecha en que me convertí (a los 19 años de edad)
y la que me casé (a los 28 años de edad). Nunca fui a una escuela bíblica.
Estudié las Escrituras a los pies de Jesús, en mi tiempo libre, mientras
trabajaba en la Marina hindú. Ese hábito me alejó de muchas tentaciones. Fue un
tiempo de abundancia - porque tenía tiempo abundante como soltero. Una vez que
uno se casa y tiene hijos no se tiene mucho tiempo libre. Puede preguntarle a
cualquier persona casada y con hijos, y le dirá lo mismo. Así que si usted es
imprudente en los años cuando tiene abundancia de tiempo, se arrepentirá en los
de escasez. Aprenda esa lección y aplíquela a sí mismo.
José trató con sus hermanos de una manera santa. En Génesis 45:5, él dice,
"fue Dios quien me mandó delante de ustedes". De nuevo, en Génesis 45:7 dice
"Dios me envió delante de ustedes." Y una vez más en Génesis 45:8 "Dios me envió".
Él les estaba diciendo a sus hermanos "No fueron ustedes los que me vendieron a
los Ismaelitas, fue Dios. No fue Potifar quien me envió a la cárcel, fue Dios".
Sin duda seremos bendecidos si podemos ver a Dios en todos nuestros caminos -
incluso en los males que otros nos hacen.¿Ha visto usted esta gloriosa verdad?
Nunca diga "Esta persona me está lastimando" o "Aquella persona me está lastimando"
Es Dios quien permite que la gente le haga cosas. José preparó un gran festín
para sus hermanos, quienes alguna vez lo habían vendido como esclavo.¡También
entregó la mejor tierra de Egipto -la tierra de Goshen - a esos hermanos que
habían preparado un foso para él (46:34)! Tal es la actitud de un hombre de Dios.
En Génesis 50:20, escuchamos a José decir palabras similares a las que Pablo
dijo en Romanos 8: "Es verdad que ustedes pensaron hacerme mal, pero Dios
transformó ese mal en bien para lograr lo que hoy estamos viendo: salvar la vida
de mucha gente." Este verso es el Romanos 8:28 del Antiguo Testamento. Dios
dispone todas las cosas para el bien de quienes lo aman.
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